“Cuando las papas queman…”

La frase generalmente es usada para referirse a aquellas personas que se escapan cuando la situación es demasiada complicada o pesada. Pero en este caso no fue así.
Verano 2017, calor en la ciudad de Rosario. Calor, mucha humedad y mosquitos como consecuencia de la excesiva agua caída. Pero no sólo abundan los insectos “asesinos” sino también las necesidades producidas por el temporal de lluvia que en pocos días dejó bajo el agua a cientos de familias en varias provincias, incluída Santa Fe.
Alguno podría haber esgrimido la frase “Uy, que macana, pero estamos de vacaciones. Trabajamos tanto todo el año que ahora no hay nadie en Rosario”. Pero la verdad es que las agrupaciones que durante todo el año estuvieron dando una mano, recorriendo las calles, ayudando a los que más lo necesitan, ahora también se calzaron el overol, se arremangaron y se pusieron a mover los hilos para convocar la ayuda de todos. Y fue así como de un día para otro salieron las campañas que se pusieron al pie del cañón para seguir dando una mano.
Sí, durante el año estuvieron trabajando, y mucho. Y seguro que merecen descansar. Pero la necesidad de los que se quedaron sin nada, de los que están evacuados o volviendo a sus hogares en donde el agua y el barro dejaron sólo destrozos, su necesidad, es más convocante que cualquier descanso o día de playa.
Ese es el espíritu de los que no tienen eneros ni julios, que siempre están viendo cómo tender una mano a quién se encuentra en dificultad. Ese es el espíritu solidario que, de alguna manera, nos reconcilia con lo mejor del ser humano y nos anima a pensar que si todos ponemos un poco vamos a poder hacer mucho. Mucho más de lo que imaginamos.
Una vez más el desastre golpeó a la puerta de nuestra sociedad, y una vez más, y como nos tienen acostumbrados, hombres y mujeres bajo el nombre de la solidaridad, dijeron “presente”.
Gracias a todos, de la ONG, Fundación o Asociación Civil a la que pertenezcan. Gracias por ayudarnos a creer que podemos aspirar a construir una sociedad mucho más solidaria.

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